Qué es el síndrome de estrés tibial

síndrome de estrés tibial
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Clínica de traumatología en Granada

Las fuerzas de impacto repetitivos durante el entrenamiento o la carrera pueden generar sobrecargas y causar dolor en las espinillas. En ocasiones este dolor se debe a una lesión específica (p. ejemplo: fractura tibial por estrés, síndrome compartimental o periostitis tibial), pero a veces no se puede identificar una causa concreta. En estos casos, se utiliza el término síndrome de estrés tibial.

Qué es el síndrome de estrés tibial

El Sídrome de estrés tibial es otra de las lesiones en las extremidades inferiores frecuente en deportistas, y especialmente entre los atletas. Se trata de una causa de visita habitual al traumatólogo o médico del deporte.

Este síndrome es una lesión en las proximidades de la unión de los tercios medio y distal de la tibia. Se caracteriza por dolor inducido por el ejercicio, situado a lo largo del borde posteromedial de la tibia. Inicialmente, los síntomas están presentes con el comienzo de la actividad y desaparecen a medida que avanza el ejercicio; en un estadio posterior, el dolor persiste durante la actividad. Si los síntomas empeoran, el dolor puede persistir después de la actividad deportiva.

Síntomas

El síndrome del estrés tibial puede producirse en la cara anterior o posterior de la pierna, y típicamente comienza al inicio de una actividad de carrera, pero después continúa. El dolor que persiste durante el reposo indica otra causa, como fractura por estrés de la tibia.

Diagnóstico

Existe un dolor sordo a lo largo de la cara posterointerna del tercio medio distal de la tibia. Dolor que mejora con el reposo y empeora con la actividad. El dolor suele ser progresivo, con lo cual el rendimiento deportivo puede verse afectado; incluso las actividades cotidianas.

Suele presentarse tras un aumento brusco de frecuencia, intensidad o duración del entrenamiento. En la exploración es frecuente encontrar:

  • Retropié valgo y antepié en hiperpronación.
  • Dolor a la palpación del borde posterointerno del tercio medio distal de la tibial.
  • La inflamación, cuando existe es muy ligera. Aunque no suele haber inflamación.
  • La percusión de la diáfisis tibial no es dolorosa, excepto cuando se hace directamente sobre el área de dolor en la zona tibial medial.
  • Movilidad activa y pasiva de pie y tobillo indolora. Aunque, puede haber dolor a la extensión del primer dedo o al realizar una flexión plantar contrarresistencia.

Las exploraciones complementarias más habituales son:

  • Radiagrafía símple de la extremidad inferior: suele ser normal. Aunque en algunos pacientes se puede apreciar hipertrofia cortical en la parte posterointerna de la tibia y/o una neoformación ósea perióstica.
  • Resonancia magnética. Puede ser normal, aunque en algunos pacientes se observa edema perióstico.

Tratamiento

Actualmente, el tratamiento estándar son sesiones de Fisioterapia. Esta patología requiere un largo periodo de convalecencia, y en muchos casos da lugar al abandono de la estrategia terapéutica elegida, lo que produce a su vez la recurrencia de nuevas lesiones y/o su evolución a otras más graves, y al abandono de la práctica deportiva.

  • Control de cargas: Es un componente principal dentro del proceso de recuperación, se recomienda un control exhaustivo del proceso de entrenamiento, con el cese de la actividad física habitual desencadenante de la patología, según la gravedad de la sintomatología. Podemos mantener niveles de actividad en descarga con trabajo en bicicleta, elíptica o piscina. Los antinflamatorios se utilizan a menudo para proporcionar analgesia, nunca serán primera herramienta terapéutica, ya que eliminan síntomas, sin trabajar en la causa.
  • Terapias físicas: en fase aguda se utiliza comúnmente la crioterapia, mediante la aplicación de hielo directamente en la zona afectada, después de la actividad física. También disponemos de otras modalidades como el ultrasonidosonoforesiselectroterapia, pero según revisiones recientes se ha demostrado ineficaces frente a otras opciones de tratamiento. Las ondas de choque parece que se muestran eficaces, disminuyendo el dolor y acortando el tiempo de recuperación.
  • Ejercicio y estiramientos: se recomienda estiramientos y ejercicios excéntricos de la musculatura de la pantorrilla para mejorar la fuerza y resistencia muscular y así prevenir a fatiga. También hay que realizar un trabajo enfocado a la musculatura estabilizadora de cadera, glúteos y abdominales, ya que mejora la estabilidad y la ejecución mecánica, teniendo una influencia positiva sobre las lesiones por sobre uso de las extremidades inferiores. Se desaconseja realizar los ejercicios en la fase aguda, ya que puede agravar la lesión debido al aumento de la tensión en la tibia.
  • Tratamiento quirúrgico: se emplea como último recurso cuando el tratamiento conservador no ha sido efectivo. La técnica más usada es la fasciotomia en el borde posteromedial de la tibia y algunos especialistas añaden la eliminación de una tira de periostio a lo largo del borde interno de la tibia. Con ello se pretende conseguir una disminución de la tracción sobre el periostio.
Resumen
Qué es el síndrome de estrés tibial
Título
Qué es el síndrome de estrés tibial
Descripción
El síndrome de estrés tibial es un trastorno bastante habitual que provoca un dolor difuso por el esfuerzo en las piernas del deportista
Autor
Editor
Clínica Martín Gómez Traumatólogos
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