Lesiones musculares deportivas

Las lesiones musculares son las patologías más frecuentes en el deportista. La actividad física provoca con bastante frecuencia lesiones musculares, que si bien algunas veces en medicina son consideradas como lesiones menores, para el deportista adquieren gran transcendencia ya que producen su alejamiento de la actividad deportiva.

Clasificamos los tipos de lesiones musculares en:

  1. Contusión. Traumatismo directo en deportes de contacto en especial a nivel de cuádriceps y gemelos.
  2. Contractura Muscular. Molestia muscular sin trauma directo, dolor a la palpación y disfunción a la contracción posterior.
  3. Distensión o elongación muscular. Músculos llevados al límite de sus posibilidades de estiramiento o elongación.
  4. Rupturas de Fibras. Se produce con hemorragia de mayor o menor magnitud. Existe dolor tanto a la contracción como a la   elongación o estiramiento muscular con signos de inflamación y pequeño hematoma temprano.
  5. Calambres Musculares. Contracción muscular de carácter involuntario que puede durar desde unos segundos a varios minutos.

Rotura fibrilar

lesiones musculares
Consiste, como su nombre indica, en una rotura en mayor o menor grado de las fibras musculares que componen un músculo. La causa principal suele ser un esfuerzo intenso y explosivo sobre un músculo poco preparado, no aguanta la tensión soportada y acaba rompiéndose, aunque también una buena contusión puede provocarla.

Se manifiesta con un dolor punzante e intenso, el llamado signo de pedrada. Aparecerá dolor a la contracción y a la palpación, inflamación y hematoma (no siempre evidente en la piel) e impotencia para continuar con el ejercicio. Las pruebas de imagen, tanto la ecografía más dinámica como la resonancia magnética que nos permite ver el edema muscular producido por la lesión, nos ayudan mucho para poder establecer el pronóstico.

Tratamiento:

  1. Reposo solo en las primeras 48-72 horas. En ese periodo se pone frío y vendaje compresivo de la zona.
  2. Tratamiento fisioterápico para facilitar el drenaje y la cicatrización
  3. Fortalecimiento progresivo posterior y previo al regreso a la actividad deportiva habitual.

Si quieres saber más sobre esta lesión puede leer nuestro artículo sobre la rotura fibrilar.

Pubalgia u osteopatía de pubis

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Consiste en una inflamación de los músculos del pubis (abductores y abdominales) debido a su excesivo o prolongado.

Se manifiesta por un intenso dolor en la zona del abdomen y la zona pública.

Los factores de riesgo que ayudan a la aparición de la pulbagia son el agotamiento deportivo, la práctica de movimientos peligrosos o el sobreentrenamiento.

Tratamiento:

  1. Fisioterapia.
  2. Tratamiento osteopático de los órganos viscerales.
  3. Antiflamatorios.
  4. Cirugía (En caso de que todo el tratamiento conservador no hubiese dado resultado).

Puede encontrar más información de esta lesión nuestro artículo sobre la pubalgia.

Síndrome compartimental

sindrome_compartimental_clinica_martin_gomez_granadaSe trata de una lesión que afecta a zonas del cuerpo con poco espacio para la dilatación (como la zona tibial de la pierna o el antebrazo) produciendo una compresión en el complejo nervioso, vascular y muscular. Durante el esfuerzo, los tejidos blandos se expanden para suministrar o utilizar los nutrientes y el oxígeno necesario para seguir funcionando.

El problema llega cuando esta dilatación está limitada por la fascia (tejido conjuntivo que recubre las citadas estructuras nerviosa, vascular y muscular). La capacidad de distensión de la fascia es limitada  por lo cual, si cualquiera de las estructuras contenidas en la misma se dilata, produce irremisiblemente un aumento de presión intracompartimental. Con el reposo la presión se normaliza y el dolor desaparece.

Los síntomas son: dolor intenso y continuo, pérdida de la sensibilidad, cambios en la coloración de piel y pérdida de fuerza. Es un fenómeno más frecuente de lo que parece. Muchos deportistas acuden a nuestra consulta y la exploración es anodina puesto que se hace en reposo le efectuamos pruebas complementarias (ecografía, resonancia, gammagrafia, radiografias) también son negativas. Es la clínica y el conocimiento de la enfermedad lo que nos lleva al diagnóstico y posterior tratamiento.

Tratamiento:

1. CONSERVADOR

  • En fase inicial, antes de que se haga crónico
  • Fisioterapia: Masaje y estiramientos, reposo relativo del grupo muscular y frío.

2. CIRUGÍA

  • Se requiere cuando la lesión se hace crónica. Consiste en dejar la fascia abierta a través de pequeñas incisiones para que deje de comprimir al músculo afectado (Fasciotomía).
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