Infiltraciones de hombro por un traumatólogo en Granada

infiltraciones de hombro
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Clínica de traumatología en Granada

El hombro es una articulación compleja, que puede sufrir distintas lesiones y patologías. Para cada una, existen diferentes tratamientos a seguir, unos más agresivos y otros más conservadores. Dentro de estos últimos están las infiltraciones de hombro, en el cual los traumatólogos de la clínica Martín Gómez de Granada son expertos. A continuación, daremos una explicación sobre en qué consiste este tratamiento.

¿Qué son las infiltraciones?

La infiltración es una técnica que consiste en aplicar, de manera directa, un principio activo en la zona anatómica donde está la lesión o enfermedad, con el objetivo de eliminar la inflamación, disminuyendo así el dolor y poder acelerar la recuperación funcional.

Es muy importante tener claro en qué patología se puede aplicar, los fármacos que se deben utilizar y las técnicas de aplicación. También se requiere conocer la posibilidad de que aparezcan efectos secundarios, por lo que no se considera un recurso terapéutico de primera elección.

Debemos tener algunas precauciones al realizar infiltraciones, como no infiltrar más de 3 o 4 veces una misma articulación en el mismo año, dejar al menos 2 o 3 semanas entra cada infiltración en la misma articulación para poder ver los resultados, no infiltrar más de 2 articulaciones en cada sesión por la posibilidad de mayor absorción sistémica con incremento de que surjan complicaciones y no estar seguros de qué técnica emplear o no tener la suficiente experiencia.

¿Cuándo hacer infiltraciones?

La infiltración está indicada en casos de artrosis de con inflamación, artritis agudas y crónicas no infecciosas que no responden a un tratamiento más conservador, tendinitis, fascitis, bursitis y tenosinovitis.

Dentro de las contraindicaciones absolutas tenemos:

  • Posibilidad de artritis séptica.
  • Infección sistémica o infección cutánea en la zona a infiltrar.
  • Inestabilidad articular.
  • Placa de psoriasis en el lugar a infiltrar.
  • Fractura intrarticular.
  • Alergia o hipersensibilidad a alguno de los fármacos a usar.

Y las contraindicaciones relativas son:

  • Trastorno de coagulación o tratamiento con anticoagulantes.
  • Diabetes mal controlada.
  • Estar embarazada.
  • Prótesis u osteosíntesis.
  • Hemartrosis.
  • Haber recibido infiltraciones previas sin efectos positivos.

Material necesario

El material que hace falta para hacer la infiltración es:

  • Material de antisepsia: povidona iodada, gasas estériles, guantes (se recomienda que sean estériles) y apósitos o tiritas.
  • Material de punción:

-Aguja estéril: intramuscular o subcutánea. También puede ser una intermedia para vaciamientos de bursitis.

-Jeringas estériles, que según la infiltración pueden ser de 2, 5 o 10 centímetros cúbicos.

  • Medicamentos:

-Corticoides en solución.

-Anestésicos locales sin vasoconstrictor. Se usan para disminuir la sintomatología dolorosa portinfiltración, aunque su utilización es opcional por su riesgo a alergias.

-Es recomendable tener preparada una ampolla de adrenalina, por si apareciera una reacción alérgica.

La técnica para infiltrar

Para hacer la infiltración se debe haber explicado al paciente en qué consiste la técnica, los beneficios y los posibles contratiempos para que todo esté claro previamente. Puede ser muy útil entregarlo por escrito para que el paciente pueda asimilarlo tranquilamente en casa.

El procedimiento a seguir es:

  • Colocar al paciente en una posición cómoda y adecuada para la técnica.
  • Explorar y marcar el punto de entrada de la aguja.
  • Limpiar la zona con povidona iodada.
  • Introducir en la jeringa primero el corticoide y después el anestésico.
  • Hacer la infiltración en el punto marcado. Si se encuentra resistencia, no hay que intentar vencerla, ya que se podría romper algún tendón. Antes de infiltrar el medicamento siempre debemos comprobar que no estamos en un vaso sanguíneo. Si la infiltración se hace próxima a tejidos nerviosos, hay que preguntar al paciente si nota dolores lancinantes o parestesias que puedan indicar lesión en el nervio.
  • Al finalizar la infiltración, comprimir la zona para evitar el sangrado.

Infiltraciones de hombro doloroso

El hombro doloroso es una de las patologías por las que más pacientes acuden a nuestra clínica para realizar consultas. Como en todos los casos, lo más importante es una buena historia clínica y hacer una exploración completa para realizar un diagnóstico adecuado.

Las causas del hombro doloroso son variadas: debido a una patología propia del hombro (tendinitis del manguito rotador, tendinitis bicipital, bursitis subacromial, tendinitis calcificada, capsulitis adhesivas, artritis acromioclavicular), por enfermedad oligo o poliarticular, por color referido u otras razones como traumatismos, tumores o distrofias.

La infiltración en el hombro es una de los posibles tratamientos del hombro doloroso pero hay que considerarlo como una opción secundaria, una vez haya fallado el tratamiento conservador.

Vías para las infiltraciones de hombro

Existen 3 posibles vías para la infiltración de hombro:

Vía Posterior

El paciente se encuentra sentado, con el brazo flexionado y apoyado sobre la pierna o una mesa. Se hace la infiltración un centímetro por debajo del extremo externo del acromion, dirigiendo la aguja perpendicularmente al plano cutáneo, en sentido anterior hacia la apófisis coracoides, que se palpará con el dedo índice. Es la vía más sencilla, y por tanto, la más recomendada.

Vía Anterior

El paciente debe estar sentado con el antebrazo apoyado sobre el muslo y la mano en el abdomen. Tenemos que localizar la articulación glenohumeral, colocando uno de los dedos entre apófisis coracoides y la cabeza humeral. A medida que el brazo se mueve en rotación interna, se puede apreciar que la cabeza del húmero gira hacia dentro, creándose un surco por fuera de la coracoides, que es donde tenemos que hacer la infiltración en el hombro.

No es de las infiltraciones de hombro más usadas, ya que en esa zona está la arteria acromiotorácica y el nervio circunflejo.

Vía Lateral

El paciente tiene que estar sentado, con el brazo flexionado sobre la pierna. La infiltración se hace un centímetro por debajo del extremo lateral del acromion, en el surco acromiohumeral, siguiendo un sentido ligeramente ascendente. Si se introduce la aguja hasta la mitad podemos infiltrar la bolsa subacromial y si es entera estaremos infiltrando el supraespinoso.

¿Qué debe hacer el paciente después de la infiltración de hombro?

Tras la infiltración en el hombro, se recomienda al paciente que repose la articulación durante las siguientes 24 horas, por lo que se puede usar un cabestrillo, si fuese necesario, para evitar la fuga del líquido infiltrado y disminuir el riesgo de que aparezca una sinovitis microcristalina.

Hay que informar de que es posible la aparición de molestias una vez que el efecto anestésico finalice y que irá despareciendo cuando empiece el efecto del corticoide. Si el dolor es importante, puede tomar un paracetamol o un antiinflamtorio no esteroideo.

También debemos informar que las infiltraciones de hombro puede provocar una infección, insistiendo en el hecho de que si el dolor es intenso, durando más de 72 horas, se debe acudir de nuevo a la consulta para ver cuáles son las causas concretas.

Si quieres ampliar información sobre esta técnica visita el artículo infiltraciones de muñeca.

Resumen
Infiltraciones de hombro por un traumatólogo en Granada
Título
Infiltraciones de hombro por un traumatólogo en Granada
Descripción
Si buscas un traumatólogo en Granada que realice infiltraciones de hombro, en la clínica Martín Gómez Traumatólogos, lo encontrarás.
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Editor
Clínica Martín Gómez Traumatólogos
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