Por qué se produce el dolor de cuello

Clinica Martin GomezTraumatologia

dolor de cuello

Dentro de todas las patologías que hay, uno de los que más suele sufrir las personas es el dolor de cuello. Por este motivo, hemos decidido escribir este artículo donde vamos a explicar por qué se produce, cómo se puede prevenir, y sobre todo, cómo se puede tratar si ya lo estamos sufriendo.

Por qué se produce el dolor de cuello

Aunque el dolor en el cuello es menos habitual que la lumbalgia, millones de personas sufren este dolor en algún momento de sus vidas. La gran mayoría de los casos se curan con tiempo y reposo, sin necesidad de tratamientos complejos. Sin embargo, algunos síntomas pueden ser indicadores de una afección más grave.

Aunque muchos casos de dolor de cuello no tienen una causa anatómica identificable, ciertos tipos pueden estar asociados con una causa de carácter general (tal como una elongación muscular o una contractura) o con una afección diagnosticable (tales como una hernia discal cervical o una estenosis cervical).

Síntomas

Estos son algunos de los síntomas más frecuentes:

  • Dolor que suele empeorar si sostienes la cabeza en un lugar durante períodos largos, como cuando conduces o cuando trabajas frente a la computadora
  • Rigidez en los músculos o espasmos
  • Capacidad disminuida para mover la cabeza
  • Dolor de cabeza

Causas

El cuello es flexible y soporta el peso de la cabeza, por lo que puede ser vulnerable a lesiones que causan dolor y limitan el movimiento. Las causas del dolor de cuello son:

  • Tensiones musculares. La sobrecarga, como permanecer muchas horas encorvado en frente de la computadora o el teléfono inteligente, por lo general causa tensiones musculares. Incluso las cosas mínimas, como leer un libro en la cama o apretar los dientes, pueden causar tensión en los músculos del cuello.
  • Articulaciones desgastadas. Al igual que las demás articulaciones en el cuerpo, las articulaciones del cuello tienden a desgastarse con la edad. La artrosis hace que las protecciones (cartílago) entre los huesos (vértebras) se deterioren. De esta manera, el cuerpo forma osteofitos que afectan el movimiento de las articulaciones y causan dolor.
  • Pinzamiento del nervio. Las hernias de disco o los osteofitos en las vértebras del cuello pueden presionar los nervios que se expanden desde la médula espinal.
  • Lesiones. Las colisiones automovilísticas en la parte posterior a menudo provocan una hiperextensión cervical, que ocurre cuando la cabeza se sacude hacia atrás y hacia delante, y distiende los tejidos blandos del cuello.
  • Enfermedades. Ciertas enfermedades, como la artritis reumatoide, la meningitis o el cáncer, pueden causar dolor de cuello.

¿Qué posturas producen más dolor de cuello?

Para prevenir el dolor cervical es importante conocer qué movimientos, ejercicios o posturas pueden producirlo. Teniendo en cuenta que el entramado muscular que conecta esta zona con el tórax es considerable, todo aquel movimiento de la cabeza que la desplace fuera de su posición de reposo respecto a la vertical pueden provocar una alteración de los síntomas y, por tanto, cervicalgia.

Las recomendaciones ergonómicas actuales están basadas en el supuesto de que la persona no pueda moverse del puesto de trabajo durante varias horas, de ahí que haya habido una carrera en la industria de la ergonomía por aumentar la comodidad, los ajustes y las sofisticaciones del mobiliario del trabajo como las sillas. Es mucho más barato y saludable tratar de levantarse de la silla cada poco tiempo que tener una silla muy cara.

Respecto a movimientos o ejercicios que puedan perjudicarnos, es difícil encontrarse en la vida diaria movimientos o ejercicios perjudiciales que puedan realmente producir una lesión. Debemos evitar el sedentarismo y el mantenimiento de una misma postura (sea con la espalda curvada o recta, da igual) durante un tiempo prolongado.

Donde sí es importante realizar movimientos con cierto entrenamiento y una técnica correcta es en aquellos trabajos en donde se manipulan cargas pesadas.

Prevención

La mayoría de los dolores de cuello se asocian con una mala postura combinada con un desgaste relacionado con la edad. Para ayudar a evitar el dolor de cuello, mantén la cabeza centrada sobre la columna vertebral. Puede ayudar hacer algunos cambios simples en tu rutina diaria. Considera intentar lo siguiente:

  • Mantén una buena postura. Cuando estés parado o sentado, asegúrate de que los hombros estén en línea recta con las caderas y que las orejas estén directamente sobre los hombros.
  • Toma descansos frecuentes. Si viajas distancias largas o trabajas muchas horas frente a la computadora, levántate, camina, y estira el cuello y los hombros.
  • Ajusta el escritorio, la silla y la computadora para que el monitor esté a la altura de los ojos. Las rodillas deberían estar levemente más bajas que las caderas. Usa los reposabrazos de la silla.
  • Evita sostener el teléfono entre la oreja y el hombro mientras hablas. En cambio, usa auriculares o un teléfono con altavoz.
  • Evita llevar bolsas pesadas con tiras en el hombro. El peso puede tensionar el cuello.
  • Duerme en una buena posición. La cabeza y el cuello deben estar alineados con el cuerpo. Usa una almohada pequeña debajo del cuello. Intenta dormir boca arriba con los muslos elevados sobre almohadas, lo que aplanará los músculos de la columna vertebral.

Tratamiento

Si ya es tarde para aplicar estos consejos y el dolor cervical se ha producido, y persiste, el siguiente paso será acudir al médico. No hay que alarmarse cuando se tiene dolor cervical, ya que lo más probable es que sea de naturaleza benigna y no requiera más que un tratamiento conservador y unas pautas generales de salud músculoesquelética como el movimiento, la regulación de la carga y alguna pauta postural.

Sin embargo, si el dolor es derivado de un traumatismo severo o accidente o se da al mismo tiempo que síntomas y debemos acudir al médico para descartar patologías importantes.

Para su tratamiento farmacológico, se recomendarán analgésicos o antiinflamatorios. En cuanto a las medidas no farmacológicas se podrán dividir en pasivo y activo. El primero se encargará de utilizar todas las técnicas que deberían regular el dolor y el tono muscular alterado, como son las terapias manuales, la masoterapia, la punción seca, la electroterapia o la termoterapia.

En cuanto a los ejercicios que se pueden recomendar, serán aquellos con movimientos cervicales que puede realizar el cuello, pero siempre dentro de los rangos de movimiento de amplitud sin dolor. En este campo entrarían flexiones, extensiones y rotaciones. El objetivo de estos ejercicios es la recuperación del movimiento y se deberían recomendar para realizar en casa en lugar de la inmovilización para evitar la kinesiofobia o miedo al movimiento por temor a que duela.

¿Frío o calor?

En ocasiones, ante dolores de este tipo surge la duda de aplicar calor o frío. Normalmente se debe usar más calor que hielo y la razón es que el calor realiza una función vasodilatadora del sistema circulatorio y beneficia la zona al crear una hipertermia que provocará una distensión de las fibras musculares, además del efecto relajante de las temperaturas elevadas. Por el contrario, si existe inflamación o un dolor excesivamente grande se recomendará hielo por su efecto anestésico.

Cuándo consultar al médico

El dolor de cuello, por lo general, mejora gradualmente con tratamiento en casa. Si no es así, se deberá consultar al médico. Si el dolor de cuello intenso es consecuencia de una lesión, como un accidente automovilístico, un accidente por hacer un clavado en el agua o una caída, tendremos que acudir inmediatamente al médico.

Si presentamos los siguientes síntomas, debemos consultar al médico:

  • Es intenso
  • Persiste durante varios días sin alivio
  • Se extiende a los brazos o a las piernas
  • Está acompañado de dolor de cabeza, entumecimiento, debilidad u hormigueo
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Por qué produce el dolor de cuello
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Por qué produce el dolor de cuello
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Una de las patologías más habituales es el dolor de cuello. Os vamos a explicar por qué se producen estos dolores y cómo tratarlos
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