Ligamento cruzado anterior ¿operar o no?

Cirugía artroscópica de ligamento cruzado anterior en Granada - Clínica Martín Gómez
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Clínica de traumatología en Granada

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Ligamento cruzado anterior en Granada: ¿operar o no? La respuesta del especialista

Escrito por el Dr. José Luis Martín Alguacil — Traumatólogo especialista en cirugía de rodilla y lesiones deportivas. Médico oficial del Granada CF, Covirán Granada y del Equipo Olímpico Español en los Juegos de Pekín 2022. Más de 130 cirugías de LCA al año en Granada.

Publicado el 26 de abril de 2026 · Revisado médicamente por el equipo de Clínica Martín Gómez

Si estás leyendo esto, probablemente acabas de recibir una mala noticia: una resonancia que confirma la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA). O quizás llevas semanas con la rodilla inestable y buscas una respuesta clara: ¿hay que operar sí o sí?

La respuesta honesta es: depende. Y en este artículo te explico exactamente de qué depende, basándome en más de 15 años operando rodillas en Granada y en cientos de casos como el tuyo.


¿Qué es el ligamento cruzado anterior y por qué es tan importante?

El ligamento cruzado anterior es una de las cuatro estructuras ligamentosas principales de la rodilla. Su nombre describe su posición: cruza en diagonal el interior de la articulación, desde el fémur (hueso del muslo) hasta la tibia (hueso de la pierna).

Su función es esencial: impide que la tibia se desplace hacia delante y controla los movimientos de rotación de la rodilla. Sin él, la rodilla pierde estabilidad mecánica, especialmente en movimientos de giro, freno brusco o cambio de dirección.

El problema es que el LCA no tiene riego sanguíneo directo suficiente para repararse solo cuando se rompe. Eso es lo que lo diferencia de otros tejidos: una vez roto, no se regenera de forma espontánea.


¿Cómo se rompe el ligamento cruzado anterior?

La rotura del LCA es una de las lesiones más frecuentes en traumatología deportiva. En nuestra clínica realizamos más de 130 cirugías de LCA cada año, lo que nos da una perspectiva muy amplia de cómo y en quién ocurre.

Los mecanismos más habituales son:

  • Giro brusco con el pie apoyado en el suelo (el más frecuente, muy típico en fútbol, baloncesto y esquí)
  • Caída con hiperextensión de rodilla
  • Golpe directo sobre la rodilla (menos frecuente que los anteriores)
  • Aterrizaje incorrecto tras un salto, muy común en voleibol y balonmano

En el momento de la rotura, muchos pacientes describen una sensación de «chasquido» o «pop» en la rodilla, seguida de dolor inmediato e inflamación. La rodilla puede sentirse inestable, como si «fuera a fallar».


¿Siempre hay que operar el ligamento cruzado anterior?

Esta es la pregunta que más escucho en consulta. Y la respuesta es no, no siempre.

Aunque la cirugía es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos activos, existe un porcentaje de pacientes para los que el tratamiento conservador —sin operación— es igual de válido o incluso mejor.

La decisión depende principalmente de tres factores:

1. El perfil del paciente

No es lo mismo una persona de 55 años que trabaja en oficina y quiere caminar sin dolor, que un jugador de pádel de 35 años que compite cada semana, o un adolescente que lleva toda la vida haciendo atletismo.

  • Pacientes jóvenes con alta demanda deportiva → La cirugía suele ser la mejor opción para permitir el retorno al deporte con seguridad y prevenir lesiones secundarias.
  • Pacientes mayores con baja actividad física → En muchos casos, el tratamiento conservador con fisioterapia es suficiente para recuperar una buena calidad de vida.
  • Pacientes en edad de crecimiento → Se estudia caso por caso, porque operar con los cartílagos de crecimiento abiertos tiene implicaciones específicas.

2. La estabilidad real de la rodilla

Hay pacientes que, a pesar de tener el LCA roto, tienen una rodilla funcionalmente estable gracias a la musculatura compensatoria (isquiotibiales potentes, buena propiocepción). A estos pacientes, en la literatura médica, se les llama «copers» (adaptadores).

Si en la exploración clínica la rodilla muestra buena estabilidad y el paciente no practica deportes de alto riesgo, la cirugía puede no ser necesaria.

3. Las lesiones asociadas

El LCA rara vez se rompe solo. Con frecuencia aparecen lesiones acompañantes: roturas de menisco, daño en el cartílago o lesiones ligamentosas añadidas. Cuando existe una lesión de menisco significativa asociada, la cirugía es casi siempre la opción más adecuada, porque el menisco actúa como amortiguador y su pérdida aceleraría el desgaste articular.


Caso real: Ana Alonso, recuperación récord sin pasar por el quirófano

El caso de la deportista de élite Ana Alonso (@anitaalonso_17) es un referente en la medicina deportiva actual. Tras un grave accidente con roturas múltiples en la rodilla, las estadísticas de volver a la alta competición sin cirugía eran mínimas (apenas un 4%). Sin embargo, Ana apostó por un tratamiento conservador para cumplir su sueño olímpico.

Coordinación médica y estratégica

Este hito no fue fruto del azar, sino de una estrategia coordinada donde el Dr. Jose Luis Martín Alguacil desempeñó un papel fundamental como traumatólogo consultor:

  • Validación Clínica: El Dr. Martín Alguacil supervisó la evolución de las lesiones, asegurando que la rodilla mantenía la estabilidad necesaria para soportar las cargas de entrenamiento sin riesgo de recaída.

  • Sinergia de Especialistas: El éxito radicó en la integración del diagnóstico médico con la fisioterapia avanzada (dirigida por Pedro Pérez Cátedra e Iker Cuco), la nutrición biológica y la preparación psicológica.

  • Resultados: Bajo este paraguas de supervisión experta, la rodilla de Ana mostró una capacidad de recuperación excepcional, permitiéndole lograr dos medallas de bronce solo cinco meses después del accidente.

Deportista de élite Ana Alonso tras su recuperación de rotura de ligamento cruzado anterior atendida en Clínica Martín Gómez Granada por el Dr. Jose Luis Martín Alguacil

«El éxito de Ana demuestra que, cuando el compromiso de la atleta se une a una supervisión médica rigurosa y un equipo multidisciplinar, podemos alcanzar grandes objetivos fuera del quirófano», afirma el Dr. Martín Alguacil.


¿Qué ocurre si decides no operarte?

Esta es una pregunta que hay que responder con honestidad, porque «no operar» no equivale a «no hacer nada» ni a «no tener consecuencias».

Si optas por el tratamiento conservador, debes saber que:

Lo que puede funcionar bien:

  • Recuperar movilidad completa de la rodilla
  • Eliminar o reducir el dolor en reposo
  • Realizar actividades cotidianas sin limitaciones
  • Practicar deportes de bajo impacto (natación, ciclismo, senderismo moderado)

Lo que puede complicarse:

  • La rodilla puede seguir dando «fallos» en movimientos de giro o cambio de dirección, lo que genera inestabilidad funcional
  • Cada episodio de inestabilidad aumenta el riesgo de lesionar el menisco o el cartílago articular
  • Con el tiempo, una rodilla inestable tiene más probabilidades de desarrollar artrosis precoz
  • El retorno a deportes de contacto o con giros es difícil y arriesgado sin el LCA

Por eso, cuando un paciente decide no operarse, hacemos un seguimiento estrecho y ajustamos el plan si los síntomas empeoran.


Tratamiento conservador del LCA: plasma rico en plaquetas, ácido hialurónico y fisioterapia

Cuando la cirugía no está indicada o el paciente decide posposnerla, el tratamiento conservador en Clínica Martín Gómez no se limita a la fisioterapia tradicional. Combinamos varias herramientas terapéuticas en función del estado de cada rodilla:

Fisioterapia y rehabilitación neuromuscular

Es la base del tratamiento conservador. El objetivo no es «curar» el LCA —que no se regenera solo—, sino compensar su ausencia mediante el fortalecimiento de la musculatura que rodea la rodilla, especialmente isquiotibiales, cuádriceps y glúteos.

Un programa bien diseñado incluye:

  • Ejercicios de fortalecimiento muscular progresivo
  • Trabajo propioceptivo (equilibrio y control neuromuscular)
  • Reeducación de la marcha y los patrones de movimiento
  • Ejercicios funcionales adaptados a la actividad del paciente

Con una rehabilitación bien ejecutada, muchos pacientes recuperan una rodilla estable y funcional sin necesidad de cirugía.

Infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP)

El plasma rico en plaquetas es una técnica de medicina regenerativa que utilizamos habitualmente en Clínica Martín Gómez tanto en el tratamiento conservador del LCA como en la preparación prequirúrgica y la recuperación postoperatoria.

¿En qué consiste? Se extrae una pequeña cantidad de sangre del propio paciente, se centrifuga para concentrar los factores de crecimiento que contienen las plaquetas, y se inyecta directamente en la rodilla afectada.

¿Qué aporta el PRP en una lesión de LCA?

  • Estimula los procesos naturales de reparación tisular
  • Reduce la inflamación articular de forma sostenida
  • Mejora el ambiente biológico de la articulación, favoreciendo la regeneración del tejido circundante (cápsula, sinovial, cartílago)
  • En roturas parciales de LCA, puede favorecer la estabilización del ligamento junto con la fisioterapia
  • Tras la cirugía, se utiliza también para acelerar la integración del injerto

El PRP se administra en consulta, sin ingreso, y el paciente puede retomar su actividad habitual en 24-48 horas. Generalmente se aplican entre 1 y 3 infiltraciones con un intervalo de 2-4 semanas entre ellas.

Infiltraciones de ácido hialurónico

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en el líquido sinovial de la rodilla y que actúa como lubricante y amortiguador de la articulación. Con la lesión del LCA —y especialmente cuando hay inestabilidad crónica— esta sustancia puede disminuir, contribuyendo al dolor y al deterioro del cartílago.

Las infiltraciones de ácido hialurónico en la rodilla permiten:

  • Recuperar la lubricación y viscoelasticidad articular
  • Reducir el dolor y la inflamación de forma duradera
  • Proteger el cartílago articular frente al desgaste progresivo
  • Mejorar la calidad de vida del paciente mientras se valora o pospone la cirugía

Son especialmente útiles en pacientes con inestabilidad crónica por LCA que presentan también signos de desgaste cartilaginoso o en aquellos que, por edad o perfil de actividad, no son candidatos quirúrgicos ideales.

Al igual que el PRP, se administran en consulta y son muy bien toleradas. Según el tipo de ácido hialurónico utilizado, pueden aplicarse en una sola sesión o en un ciclo de 3 infiltraciones semanales.

¿PRP o ácido hialurónico? ¿O los dos?

No son excluyentes. En muchos pacientes combinamos ambas técnicas en función del estado articular:

  • Si hay daño cartilaginoso importante → priorizamos ácido hialurónico
  • Si predomina la inflamación o queremos potenciar la regeneración → priorizamos PRP
  • En muchos casos → combinación de ambas en el mismo ciclo de tratamiento

La decisión la tomamos tras exploración y revisión de la resonancia, adaptándola siempre al perfil de cada paciente.

Importante: estas infiltraciones no reconstruyen el LCA ni eliminan la inestabilidad mecánica. Son un complemento terapéutico valioso, pero no sustituyen a la cirugía cuando esta está indicada. Su objetivo es mejorar el entorno articular, reducir el dolor y ganar tiempo o calidad de vida.


¿Cómo se diagnostica la rotura del ligamento cruzado anterior?

El diagnóstico de una rotura de LCA combina dos elementos:

Exploración clínica

En consulta realizamos pruebas específicas que permiten evaluar la estabilidad del ligamento:

  • Test de Lachman: el más sensible para detectar la rotura de LCA. Se evalúa el desplazamiento anterior de la tibia con la rodilla en flexión de 20-30 grados.
  • Pivot shift test: valora la inestabilidad rotatoria de la rodilla.
  • Test del cajón anterior: complementa la exploración.

Un traumatólogo experto puede detectar la rotura con una exploración clínica bien realizada, incluso sin pruebas de imagen.

Resonancia magnética (RM)

La resonancia es la prueba de imagen de elección para confirmar el diagnóstico, evaluar el grado de la lesión y detectar lesiones asociadas en menisco, cartílago o ligamentos secundarios.

Una radiografía simple no sirve para ver el LCA (es tejido blando), pero puede ser útil para descartar fracturas asociadas.


Cirugía de ligamento cruzado anterior: ¿en qué consiste?

Cuando la cirugía es la opción elegida, realizamos la reconstrucción artroscópica del LCA. Esto significa que no abrimos la rodilla: trabajamos a través de pequeñas incisiones con una cámara y instrumental especial.

¿Con qué material se reconstruye el ligamento?

El nuevo ligamento se construye con un injerto, que puede ser:

  • Autoinjerto de tendón isquiotibial (gracilis y semitendinoso): el más utilizado en nuestra práctica. Se extrae un tendón del propio paciente de la parte posterior del muslo. Tiene excelentes resultados y recuperación rápida.
  • Autoinjerto hueso-tendón rotuliano-hueso (BTB): algo más agresivo pero con alta resistencia. Indicado en casos con alta demanda deportiva o revisiones.
  • Aloinjerto (tejido de donante): útil en revisiones o cuando no es posible usar tejido propio.

¿Cómo es la intervención?

La cirugía dura aproximadamente entre 45 y 90 minutos. Se realiza bajo anestesia general o regional (espinal) y en la mayoría de los casos el paciente puede irse a casa el mismo día o al día siguiente.

En Clínica Martín Gómez realizamos esta cirugía en el Hospital Vithas Granada, con el equipamiento más moderno, incluyendo tecnología de cirugía robótica, que fue pionera en toda Andalucía.


Recuperación tras la operación de ligamento cruzado: ¿cuánto tiempo?

La recuperación del LCA es uno de los temas que más preocupa a los pacientes. Vamos a desglosarla por fases para que tengas una idea clara y realista:

Fase 1: Primeras 2-6 semanas (recuperación inicial)

  • Control del dolor y la inflamación
  • Uso de muletas (generalmente 2-4 semanas)
  • Ejercicios de movilidad pasiva y activa suave
  • Trabajo del cuádriceps para evitar la atrofia muscular
  • El objetivo es recuperar la extensión completa de la rodilla

Fase 2: 6 semanas a 3 meses (fortalecimiento)

  • Abandono progresivo de las muletas
  • Inicio de trabajo en cadena cinética cerrada (sentadillas, prensa)
  • Fortalecimiento de isquiotibiales, glúteos y estabilizadores
  • Inicio de la marcha normal y ejercicio en bicicleta estática

Fase 3: 3 a 6 meses (propiocepción y funcionalidad)

  • Trabajo de equilibrio y coordinación neuromuscular
  • Inicio de carrera en línea recta (generalmente a partir del tercer mes)
  • Ejercicios de agilidad progresiva
  • Retorno a entrenamientos específicos del deporte

Fase 4: 6 a 9 meses (retorno al deporte)

  • Evaluaciones funcionales para confirmar que el injerto ha madurado
  • Cambios de dirección, giros controlados
  • Competición a partir de los 8-9 meses en casos favorables

El tiempo mínimo recomendado antes de volver al deporte completo es de 9 meses. Volver antes aumenta significativamente el riesgo de nueva rotura.


Tratamiento del ligamento cruzado anterior en Granada

En Clínica Martín Gómez somos la clínica traumatológica privada con mayor número de cirugías de rodilla en Granada. Realizamos más de 600 intervenciones al año, de las cuales más de 130 son reconstrucciones de LCA.

Nuestro enfoque se basa en tres pilares:

1. Diagnóstico preciso y sin prisas Cada paciente recibe una exploración clínica completa y una revisión detallada de sus pruebas de imagen. No tomamos decisiones quirúrgicas de forma precipitada.

2. Tratamiento individualizado No existe el «protocolo estándar para todos». Adaptamos el plan al perfil de cada paciente: edad, deporte, objetivos, trabajo, lesiones asociadas y preferencias personales.

3. Seguimiento hasta el alta completa El trabajo no termina en el quirófano. Coordinamos el proceso rehabilitador y hacemos seguimiento hasta que el paciente vuelve a su actividad habitual con garantías.

Trabajamos en Hospital Vithas Granada y en nuestra consulta de Calle San Marcos, 8, Granada, con las principales aseguradoras de salud.


Preguntas frecuentes sobre el ligamento cruzado anterior

¿Siempre hay que operar el ligamento cruzado anterior?

No. La cirugía está indicada principalmente en pacientes jóvenes con alta demanda deportiva, rodilla inestable o lesiones de menisco asociadas. En personas mayores con baja actividad física y rodilla funcionalmente estable, el tratamiento conservador con fisioterapia puede ser suficiente para mantener una buena calidad de vida. La decisión debe tomarse siempre tras una valoración individual con el especialista.

¿Se puede hacer vida normal sin operarse el ligamento cruzado?

En muchos casos sí. Actividades como caminar, nadar, montar en bicicleta o trabajar en oficina no suelen verse comprometidas si la rodilla es funcionalmente estable. Las limitaciones aparecen principalmente en deportes con cambios de dirección, giros o contacto físico, donde la ausencia del LCA genera inestabilidad y riesgo de lesiones secundarias.

¿Qué riesgos tiene no operarse el ligamento cruzado?

Los principales riesgos son dos: la inestabilidad recurrente (episodios de «fallo» de la rodilla) y el daño progresivo en estructuras vecinas, especialmente el menisco y el cartílago articular. Con el tiempo, una rodilla sin LCA y con episodios de inestabilidad tiene mayor probabilidad de desarrollar artrosis precoz. Por eso, aunque no se opere, es fundamental hacer seguimiento periódico con el traumatólogo.

¿Cuánto tiempo de baja laboral implica la operación de LCA?

Depende del tipo de trabajo. Para trabajos sedentarios o en oficina, la baja suele ser de 4 a 6 semanas. Para trabajos que implican estar de pie, caminar o cargar peso, puede extenderse entre 2 y 4 meses. Para profesiones con alta exigencia física (construcción, deportistas profesionales), el tiempo de recuperación completa puede alcanzar los 8-9 meses.

¿Cuándo es mejor operar el ligamento cruzado anterior?

Idealmente, la cirugía no debe realizarse en la fase aguda de la lesión (primeras 1-2 semanas), cuando la rodilla está muy inflamada. Lo óptimo es esperar a que la inflamación ceda, recuperar la movilidad completa y operar con la rodilla en buenas condiciones. Esto reduce el riesgo de rigidez postoperatoria y mejora los resultados. En la mayoría de los casos, el momento ideal está entre las 3 y 6 semanas desde la lesión.

¿Puede volver a romperse el ligamento cruzado después de la operación?

Sí, existe un riesgo de re-rotura del injerto, que en la literatura científica se sitúa entre el 5% y el 15% dependiendo de la edad, el deporte y el cumplimiento del protocolo de rehabilitación. El riesgo es mayor en pacientes jóvenes (menores de 25 años) y en quienes vuelven al deporte antes de tiempo. Por eso insistimos tanto en respetar los plazos de recuperación.

¿El ligamento cruzado se puede curar solo sin cirugía?

No. A diferencia de otros tejidos, el LCA tiene una capacidad de curación espontánea muy limitada. Una vez que se rompe completamente, no se regenera ni recupera su función mecánica sin intervención quirúrgica. Algunas roturas parciales pueden estabilizarse con tratamiento conservador, pero las roturas completas —que son las más frecuentes— requieren cirugía si el paciente desea recuperar la estabilidad completa.

¿Para qué sirven el plasma rico en plaquetas y el ácido hialurónico en una lesión de LCA?

El plasma rico en plaquetas (PRP) y el ácido hialurónico son dos tratamientos complementarios que utilizamos en Clínica Martín Gómez cuando el paciente opta por el tratamiento conservador o mientras se prepara para la cirugía.

El PRP actúa estimulando la regeneración tisular: se obtiene de la propia sangre del paciente, se concentran los factores de crecimiento y se inyectan en la rodilla para reducir la inflamación y mejorar el entorno biológico articular. En roturas parciales, puede favorecer la estabilización del ligamento junto con la fisioterapia. En pacientes operados, acelera la integración del injerto.

El ácido hialurónico recupera la lubricación natural de la articulación, protege el cartílago del desgaste y reduce el dolor de forma duradera. Es especialmente útil cuando hay inestabilidad crónica con signos de deterioro cartilaginoso.

Ninguno de los dos reconstruye el ligamento ni elimina la inestabilidad mecánica, pero mejoran considerablemente la calidad de vida del paciente y protegen la articulación a largo plazo. En muchos casos los combinamos en el mismo ciclo de tratamiento.


¿Necesitas valoración por un especialista en Granada?

Si has sufrido una lesión de rodilla o te han comunicado que tienes el ligamento cruzado roto, el primer paso es siempre una valoración presencial con un traumatólogo especialista en rodilla.

En Clínica Martín Gómez te atendemos sin esperas, estudiamos tu caso de forma personalizada y te explicamos con claridad todas las opciones disponibles antes de tomar ninguna decisión.

📞 958 52 12 35 🌐 Solicita tu cita online 📍 Calle San Marcos, 8, Granada

 


Sobre el autor

Dr Jose Luis Martin Alguacil cirujano experto en rodilla y lesiones deportivasDr. José Luis Martín Alguacil Traumatólogo especialista en cirugía artroscópica de rodilla, hombro y lesiones deportivas. Médico oficial del Granada CF, Covirán Granada, Real Federación Española de Deportes de Invierno (Spainsnow) y del Equipo Olímpico Español en los Juegos de Invierno de Pekín 2022. Ponente habitual en congresos nacionales e internacionales de traumatología (SECOT, SATO, AEA-SEROD). Pionero en Andalucía en cirugía robótica de rodilla en Hospital Vithas Granada.

Ver perfil completo del Dr. Martín Alguacil →

 

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