Principales lesiones en el fútbol

Clinica Martin GomezLesión deportiva

lesiones en el futbol

Como en la mayoría de los deportes, en el fútbol, hay muchos riesgos de sufrir una lesión. Las lesiones deportivas más frecuentes se pueden producir por muchos factores por causas propias del jugador (lesiones mal tratadas, defectos en la pisada,…), por mal estado del terreno de juego o por el uso de un equipamiento incorrecto. En este artículo nos vamos a centrar en las lesiones en el fútbol.

Lesiones en el fútbol más habituales

La mayoría de las lesiones de los futbolistas se dan en tobillos, rodillas, músculos y huesos de las piernas. Vamos a ver las más relevantes y que se dan con más frecuencia aunque hay alguna más.

Lesiones de Rodilla

Si hay un articulación que realmente sufre cuando jugamos al fútbol, esa es la rodilla. Tanto por golpes, saltos, carrera o cambios de dirección, la rodilla se ve sometida a una gran tensión cuando jugamos al fútbol. Las lesiones de rodilla más frecuentes son:

Rotura del ligamento cruzado anterior

Las roturas del ligamento cruzado anterior (LCA) se producen por un movimiento de torsión o valgo forzado en la rodilla. Los futbolistas suelen sentir un crujido o chasquido. Los síntomas de la lesión del LCA provocan es la inestabilidad.

Los desgarros del ligamento cruzado anterior son más frecuentes en las mujeres y suelen ir acompañados de lesiones en otras estructuras, como el menisco, desgarros de los ligamentos colaterales o edema óseo.

En un primer momento, para poder diagnosticar la rotura podemos hacer do pruebas: la prueba del cajón y la prueba de Lachman.

La prueba del cajón se hace con el futbolista en cúbito supino y la articulación flexionada a 90 grados. A continuación, tiramos hacia delante de la tibia sobre el fémur. Si la tibia se desplaza hacia delante más que la rodilla no afectada, significa que hay lesión en el ligamento cruzado anterior. No es fiable en los casos agudos.

La prueba de Lachman es muy parecida a la anterior, a excepción que el futbolista debe flexionar la rodilla unos 30 grados. Con este movimiento se relajan los mecanismos de sujeción secundarios que ofrecen los ligamentos de la rodilla y los músculos. Habrá lesión si la tibia se mueve hacia adelante sobre el fémur en comparación con el lado opuesto. Más fiable que la prueba del cajón anterior.

Para tratar la lesión se puede optar por un tratamiento conservador para personas con poca actividad física, que consistirá en sesiones de fisioterapia y fortalecimiento muscular, y un tratamiento quirúrgico, como pasa en el caso de los futbolistas. El tratamiento conservador tiene resultados estables en el 30% de los pacientes. Tras la intervención, el paciente necesitará un largo periodo de rehabilitación, que puede ir de 6 a 9 meses.

Esguinces de la rodilla

El futbolista sentirá como un golpe en la parte exterior de la rodilla que estira o desgarra el ligamento en el interior de la rodilla. Los síntomas más frecuentes del esguince de rodilla son el dolor y la inflamación.

El diagnóstico deberá evaluar la estabilidad de la articulación. Con la rodilla a un ángulo de 15-20 grados de flexión, aplicar fuerza suavemente a la parte exterior de la rodilla. Si la apertura es superior en un lado respecto al otro, hay lesión. Para descartar lesiones más graves se deber realizar pruebas médicas.

Los esguinces de de rodilla se tratan con un tratamiento conservador. El tratamiento requiere reposo, hielo, compresión y elevación. Se trata de una lesión que tiene un periodo de recuperación de entre 2 a 4 semanas.

Desgarro de menisco

La torsión de rodilla puede provocar desgarros con el menisco. El futbolista presenta dolor en la rodilla, que que aumenta cuando se estira. La rodilla se inflamará durante las 24 horas tras la lesión. Se puede diagnosticar con la prueba de Thessaly, el paciente la realiza con carga de peso flexionando la rodilla 20 grados, aunque lo recomendable es hacer pruebas médicas para asegurarnos.

Los futbolistas con rotura de menisco se deben derivar para realizar evaluaciones adicionales y rehabilitación. Los desgarros periféricos se pueden curar si se permite, pero los pacientes que sufren desgarros con desplazamiento o desgarros importantes que se extienden al cuerpo principal del menisco quizá precisen cirugía.

Rotura del ligamento cruzado posterior

La rotura del ligamento cruzado posterior (LCP) de manera aislada suele ser muy poco habitual en el fútbol. Su tratamiento suele ser conservador y consiste en ejercicios para el fortalecimiento del cuádriceps.

Lesiones de Tobillo

Otra de las articulaciones que más sufre en el fútbol es el tobillo. Las lesiones en el tobillo se suelen producir tanto por contusión como por torsión. Algunos de los casos más habituales son:

Esguince de tobillo

El esguince de tobillo tiene varios grados de gravedad. El grado de la lesión determinará el periodo de rehabilitación que le hará falta al futbolista. Una incorporación demasiado rápida podría causar una recaída o incluso que se cronifique. Los esguinces se suelen producir en los ligamentos laterales del tobillo, normalmente por un torsión de la articulación.

Los tres grados de esguince de tobillo que hay son:

  • El grado 1 es un desgarro parcial del complejo del ligamento lateral
  • El grado 2 es una disrupción parcial con cierta pérdida de actividad
  • El grado 3 es una disrupción completa del complejo del ligamento con inestabilidad, dolor grave, inflamación y pérdida total de la actividad.

El principal tratamiento es conservador. Dicho tratamiento consiste en reposo y rehabilitación. Esto funciona en el 90% de los pacientes. El índice de recaída es del 9% según diferentes estudios a futbolistas. Para reducirlo se recomienda una pequeña inmovilización los primeros días.

Lesión en la capa osteocondral del astrágalo

Cuando un futbolista realiza un giro al colocar el pie sobre el suelo, provocando que el astrágalo se gire hacia dentro. El cartílago entre el astrágalo y la tibia queda dañado. Se agrieta y se forma un quiste en el astrágalo, lo que provoca dolor e inflamación.

La lesión causa dolor al apoyar el pie con inflamación articulatoria recurrente. Las radiografías probablemente no mostrarán la lesión en el domo talar, aunque se observará un cuerpo suelto en la articulación del tobillo. Quizá sea necesario realizar una resonancia magnética o tomografía computarizada para identificar esta lesión.

Lesión de la sindesmosis distal

La sindesmosis distal se producen cuando se fuerza el pie hacia arriba o abajo. La zona de sensibilidad a la palpación se encuentra sobre la articulación tibioperonea distal, no sobre el ligamento peroneo-astragalino anterior. Al empujar el pie hacia arriba o hacia fuera, el paciente sufrirá dolor en el tobillo.

El tratamiento depende de la gravedad de la lesión. Las lesiones inestables quizá necesiten cirugía, aunque un periodo de inmovilización será suficiente para pacientes con lesiones estables. Normalmente presentan un buen pronóstico, pero suelen tardar el doble en curar que un esguince normal.

Subluxación de los tendones peroneos

La subluxación de los tendones peroneos se produce tras la flexión dorsal o giro externo, que produce una contracción forzada de los músculos peroneos. Estas lesiones frecuentemente se pasan por alto en los casos agudos y pueden reaparecer con posterioridad en forma de subluxación recurrente.

El paciente tendrá una sensación de chasquido o resorte sobre el lado exterior del tobillo. En ocasiones, se observa que el tendón se ha desplazado de su posición a lo largo de la punta distal del peroné. Los pacientes sintomáticos se deben derivar a cirugía con tanta frecuencia como sea necesario.

Tobillo de futbolista

Consiste en la que se forman osteofitos y placas desde la tibia distal anterior y el astrágalo, y que puede provocar pinzamiento y restricción de la flexión dorsal. Se causa por un traumatismo repetido en la cápsula de la articulación, como pasar el balón.

Esto provoca dolor cuando el paciente apoya el pie y el pie se encuentra en flexión dorsal. Posiblemente haya una masa palpable delante del tobillo. Una infiltración local podría ofrecer ventajas a corto plazo, pero a menudo se requiere cirugía para extirpar los osteofitos.

Lesiones en la Ingle

Las lesiones en la ingle son un 10% del total de las lesiones del fútbol y suelen ser muy molestas para poder jugar con normalidad. El dolor de ingle crónico en futbolistas a menudo se debe a varios factores y requiere una evaluación personalizada de cada caso.

Lesiones en el aductor

Las lesiones más comunes aparecen en las estructuras musculotendinosas. Tienen una gran relación con la sobrecarga de actividad física. En general, cuanto más cerca está la zona de lesión de la unión tenoperióstica, más se prolonga el periodo de recuperación. Las lesiones de aductor y abductor provocan dolor durante el estiramiento y aducción forzada.

El tratamiento más efectivo en estas lesiones es un programa de fortalecimiento muscular excéntrico. Es un fortalecimiento que se centra en la resistencia a medida que el músculo se extiende, no cuando se contrae.

Osteítis púbica

Otra lesión es la osteítis púbica, una lesión de sobrecarga que causa dolor crónico alrededor de la ingle y la sínfisis púbica. La zona es sensible a la palpación localizada y dolor al hacer la prueba de presión con las rodillas y caderas flexionadas. En las radiografías se puede apreciar erosiones, esclerosis y, ocasionalmente, inestabilidad de la sínfisis.

El tratamiento se prolonga durante mucho tiempo y consta de un exhaustivo programa de ejercicios para el aductor y de estabilidad del centro de gravedad. Las infiltraciones en la sínfisis púbica pueden tener efectos secundario, por lo que su uso no está recomendado.

Pubalgia

La pubalgia o hernia del deportista es un desgarro o deficiencia de la pared posteromedial del canal inguinal. Esta lesión causa dolor en la zona de la ingle, que normalmente empeora tras el entrenamiento y partidos. En los casos graves, el jugador quizá informe de dolor agravado por tos y estornudos, que podría extenderse a la zona genital.

La exploración clínica revelará sensibilidad a la palpación sobre el anillo inguinal externo, que podría aparecer dilatado cuando se palpa a través del escroto, siempre comparando con el otro lado.

El tratamiento conservador no suele dar resultado y en muchas ocasiones es necesario la intervención quirúrgica. Este trastorno se puede prevenir a través de un programa de ejercicios de estabilidad del centro de gravedad. Este tipo de ejercicios refuerza los músculos de la zona lumbar y pélvica del «centro».

Lesiones Musculares

Según diferentes estudios, la lesión muscular es la más frecuente, llegando al 40 % de las lesiones de los futbolistas. Se pueden dar por un sobresfuerzo o por un traumatismo. Veamos cuáles son las más habituales.

Sobrecargas musculares

Las sobrecargas musculares representan el 15% de todas las lesiones que sufren los futbolistas. Suelen aparecer en la parte final de los partidos y sesiones de entrenamiento de alta intensidad, cuando el jugador corre a una velocidad elevada. Se suele producir con más frecuencia en jugadores de mayor edad.

Las sobrecargas musculares a menudo reaparecen en los pacientes. Por lo tanto, es importante que los jugadores se rehabiliten por completo antes de volver a jugar. Un programa de ejercicios de fortalecimiento excéntrico, como los ejercicios nórdicos, ha demostrado una gran eficacia.

Dentro de los mitos, no existen evidencias de que el estiramiento inmediatamente antes del entrenamiento o el partido reduzca el nivel de sobrecarga muscular, aunque por lo general se acepta que es importante un grado apropiado de flexibilidad.

Roturas musculares

La rotura de fibras musculares, también llamado desgarro muscular, es una lesión donde las fibras musculares se rompen. La rotura de fibras produce un dolor muy intenso y punzante que obliga al futbolista a parar con la actividad física.

El tratamiento y tiempo de curación va a depender de varios factores: primero es el grado de la rotura que tiene el paciente, la zona en la que se ha producido la rotura, la rehabilitación a la que se somete el paciente y la propia persona porque no todas las personas recuperan a la misma velocidad.

Para las lesiones de grados 1 y 2 se recomienda un periodo de descanso total de entre 48 y 72 horas, en el que lo único que haremos será aplicar frío para reducir inflamación (si la hay) y como efecto analgésico. Para la rotura de grado 3 hará falta la intervención quirúrgica de un médico para recuperar la continuidad del tejido muscular y será obligatorio asistir posteriormente a un fisioterapeuta. El tiempo de recuperación varía en función del músculo afectado pero va de 1 a 3 meses.

Miositis osificante

Las contusiones pueden provocar hemorragias intramusculares y dar lugar a una osificación ectópica, también llamadas miositis osificante. En la mayoría de los casos el cuádriceps lateral resulta afectado, lo que da lugar a una contusión conocida habitualmente como «bocadillo».

El paciente sufrirá dolor y sensibilidad en la pierna y limitación del movimiento. Existe posibilidad de miositis osificante si el jugador no es capaz de flexionar de forma activa las rodillas más allá de 45 grados después de 48 horas.

Evite los estiramientos y masajes vigorosos, ya que estas técnicas pueden provocar más hemorragias y la formación de nuevo hueso. La cirugía rara vez es necesaria, por lo que no debe considerar esta posibilidad a menos que no exista mejora alguna después de 12 meses de rehabilitación.

Elongación Muscular

La elongación es una lesión muscular que se presenta por un estiramiento anormal del músculo. La elongación muscular es una lesión que  consiste en microdesgarros de las fibras musculares que se produce  por solicitarlas al límite de sus posibilidades de estiramiento.

La elongación muscular se manifiesta sobre todo por la aparición de un dolor durante el esfuerzo o inmediatamente después de realizarlo, aunque este segundo es menos habitual, entorno al 5% de los casos. El dolor se percibe al palpar el músculo y cuando el músculo afectado se contrae.

Se recomienda parar con la actividad física y aplicar hielo lo más rápido posible en la zona afectada durante unos 30 minutos. También se aconseja tomar un analgésico para aliviar el dolor. La elongación generalmente no causa ninguna complicación y se cura en un plazo de tiempo de entre 5 o 10 días.

Lesiones Óseas

Las lesiones óseas no son tan frecuentes como las anteriores pero también se suelen dar. Son causadas en casi todos los casos por traumatismos y golpes. Los casos más habituales son:

Edema Óseo

El edema óseo se produce cuando hay una presión excesiva en el hueso, lo que hace que el cuerpo genere líquido para proteger la zona y cuando el líquido inflamatorio se mezcla con la médula del hueso es el momento en que se produce el edema óseo. Esta es la forma que tiene el cuerpo humano para evitar lesiones más graves.

El periodo de recuperación de un edema óseo es menor al de una fractura. Sin embargo, tiene una recuperación lenta, de alrededor del mes y medio o dos meses para poder volver a hacer vida normal aunque siempre dependerá del grado de la lesión.

Fractura de hueso

La fractura es cuando el hueso se ha roto produciendo una discontinuidad entre los dos extremos del mismo. Normalmente viene producido por una lesión traumática.

El tratamiento y la recuperación de la lesión ósea va a depender del tipo que sea. Como es obvio una fisura ósea, al ser una lesión más leve, requerirá un tiempo de recuperación menor. Con una inmovilización de un par de semanas y una o dos más para rehabilitar será suficiente.

Fractura por estrés

Las fracturas por estrés son por una reiteración prolongada y repetida de fuerzas o micro traumatismos de bajo impacto.

El síntoma principal es un dolor unido con la actividad, y que por tanto, desaparece con el reposo de la zona afectada. Con la actividad continua y la consecuente fractura del hueso, el dolor normalmente se vuelve constante. Los síntomas suelen durar entre dos y tres semanas, aunque si se presentan complicaciones puede llegar a las cinco semanas o incluso más.

El tratamiento de una fractura por estrés consiste en parar la actividad deportiva e identificar y corregir los factores que aumentan la predisposición. Después, y en función de cada fractura en particular, tendremos que ver si se inmoviliza o no la zona dañada. El protocolo ante este tipo de lesiones se centra en hacer actividades de bajo o nulo impacto como nadar en una piscina. El trabajo suave en el gimnasio también puede ser muy positivo para la recuperación.

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Principales lesiones en el fútbol
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Principales lesiones en el fútbol
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Os dejamos con una guía con las principales lesiones en fútbol. Se trata de aquellas lesiones que son más habituales en los futbolistas
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